¿República Dominica vive una crisis en materia de salud?

A Leonardo, de 46 años, lo llevaron a un centro médico afectado de disección aórtica, para la que necesitaba una prótesis endovascular. Ese procedimiento le salvó la vida y es un ejemplo de que República Dominicana hace medicina de vanguardia. Sin embargo, ese mismo paciente es una muestra también de que en materia de salud el país está dividido entre los grandes avances científicos y las carencias más agudas.

Leonardo tenía un plan básico de salud que no cubría la operación, sólo incluía el internamiento.

Para mantenerlo vivo fue necesaria una traqueotomía y otros procedimientos. Después de un mes en cuidados intensivos, donde un día cuesta 3,000 dólares debió solicitar ayuda económica a un político conocido para poder saldar la deuda acumulada con el centro médico.

Hoy Leonardo está a salvo y agradece al cirujano vascular y endovascular José Acosta Angomás, un médico cuyas historias no siempre tienen final feliz.

El especialista cita el caso del paciente José Antonio Cruz, de 52 años, con la misma afección de Leonardo, igual carencia de recursos, pero sin influencias de poder.

Necesitaba intervención antes de 24 horas, para colocarle una prótesis que costaba en total 25,000 dólares pero su seguro no incluye ni la operación ni el dispositivo para reparar. José Antonio Cruz falleció en el Hospital Salvador Gautier.

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Acosta Angomás lamenta que durante su gestión en la presidencia de la Sociedad Dominicana de Cirujanos Vasculares y Endovasculares apoyó una propuesta de la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril) de revisión del catálogo de prestaciones, invariado desde 2007, pero el Consejo de la Seguridad Social no le dio curso, a pesar de que esas patologías representan la tercera causa de muerte en el país.

En cambio, expone, mantiene procedimientos en las Aseguradoras de Riesgos de Salud (ARS) con 50 años de desfase, lo que perjudica a cerca del 65% de la población asegurada, que tiene plan básico.

“Todos los procedimientos modernos están aquí, como técnicas endovasculares, endoablaciones venosas, con láser y con radiofrecuencia y pegamento”, sostiene.

En cuanto a trombosis de las piernas, Acosta Angomás señala que usar medicina ya no es opción porque se estudia que los resultados a largo plazo tienen un costo elevado para el Estado y provocan discapacidad.

Aclara que a esos procedimientos sólo tienen acceso quienes pueden pagar entre 3,000 dólares y 30,000 dólares, una cifra muy elevada para el 80% de la población, que gana al mes 15,000 dólares o menos.

La falta de cobertura provoca que entre 25 y 40% de los afectados por enfermedades arteriales muera y que muchos queden discapacitados, lo que los hace una carga económica y emocional para su familia.

Acosta Angromás dice que en República Dominicana el recurso humano está por encima de 90%, cuando la media en el mundo es de 63 a 69%, pero las aseguradoras y el Estado no han hecho posibles más avances.

Los hospitales, sobre todo los de las provincias, no cuentan con tecnología. Al contrario, los más emblemáticos y de más afluencia de pacientes, como el docente Darío Contreras, Luis Eduardo Aybar, Francisco Moscoso Puello y Salvador Gautier, en el Gran Santo Domingo, y José María Cabral y Báez, en Santiago. Según el Colegio Médico Dominicano, no tienen ni los equipos más simples.

Los centros privados de estas demarcaciones concentran casi en su totalidad los equipos y procedimientos más modernos, de los que queda excluido el gran grueso de la población, con un plan básico o sin ninguno, que no puede pagar para salvaguardar su vida.

¿Del estado, qué?

El sector público tiene dos programas especialmente relevantes: el de medicamentos de alto costo y el de prevención y control de enfermedades crónicas no transmisibles.

Las cifras arrojan que el Programa de Medicamentos de Alto Costo, antes denominado Protegidos, beneficia a poco más de 11,000 pacientes afectados por enfermedades catastróficas, que pueden recibir ayuda hasta de 5 mdd.

En febrero de 2015 fue suspendido el ingreso al plan, para someterlo a regulaciones, en marzo pasado lo reanudaron pero con la advertencia de que será sólo para personas de estratos humildes y con cambio de nombre.

La directora del Programa Nacional de Prevención y Control Enfermedades Crónicas no Transmisibles, Tomiris Estepan, explica que fue creado en 2010 para integrar la prevención y el control en las políticas gubernamentales, con un enfoque multidisciplinario e interinstitucional que frene la exposición a los factores de riesgo como el tabaquismo, dieta malsana, sedentarismo y alcohol.

Los números consignan que desde 2015 el plan, con un presupuesto de 3.5 mdd, identificó y entregó medicamentos a 320,000 pacientes y logró que 726,327 fueran medicados, lo que representa 226.98% de la meta y un desvío de más de 406,327 pacientes.

Sin investigaciones

Un estudio auspiciado por la Asociación de Aseguradoras de Riesgos de Salud y el Instituto Tecnológico de Santo Domingo en República Dominicana establece que falta inversión estatal en investigación de enfermedades que afectan a los dominicanos y que no hay estadísticas precisas de qué porcentaje invierte por cada enfermedad catastrófica.

Datos del Instituto de la Diabetes precisan que casi la mitad de la población tiene esa patología e hipertensión y califica de deplorable el hecho de que el Estado y las universidades no investiguen.

El presidente de esa entidad en República Dominicana, Ammar Ibrahim, define pírrica la asignación que reciben del Estado, 750,000 dólares al mes. Su queja es entendible cuando explica que el personal médico asciende a 800 profesionales y 100 enfermeras.

Esa empleomanía hace que el gasto de nómina sea de 5 mdd y la carga mayor es para el paciente, que podría pagar menos si las autoridades invirtieran más.

El presupuesto de Salud Pública este año fue de 199,460,260 dólares y el año próximo recibirá 15,000 mdd más. Aun así, la Organización Mundial de la Salud indica que República Dominicana está en quinto lugar entre los países que menos porcentaje del producto interno bruto invierte en salud (menos de 3%). El promedio de la región es 4%.

Lo novedoso

El director médico del Centro de Diagnóstico, Medicina Avanzada y Telemedicina (Cedimat), Luis Betances, afirma que la tecnología y los novedosos avances han colaborado en la búsqueda de mayores y mejores soluciones a enfermedades como las cardiovasculares, cáncer, diabetes, males renales y obesidad.

Indica que en el país es posible realizarse procedimientos no invasivos, tratamientos de corta duración, diagnósticos mediante imágenes más certeras y cirugías que permiten resolver de manera definitiva y para los que había que ir al extranjero.

Cita como ejemplo que Cedimat ofrece el centro del corazón más completo y moderno de Centroamérica y el Caribe y menciona un tomógrafo que permite imágenes más precisas, angiógrafos y rayos X de última generación, gamma cámaras de vanguardia, quirófanos y laboratorios de hemodinamia digitales, imágenes 3D en ecocardiógrafos y resonancia. Practican cirugías complejas en neonatos, cateterismos y ecocardiografía fetal.

En cuanto a la obesidad y la diabetes, señala la cirugía bariátrica y la metabólica como una buena alternativa para ambas, con procedimientos endoscópicos y quirúrgicos mínimamente invasivos, como la colocación de balón intragástrico, la plicatura gástrica endoscópica, no quirúrgicos y la banda gástrica. Además, el bypass gástrico y el duodenal switch.

Sobre el cáncer, Betances dice que los equipos de imágenes Gamma Knife y radioterapia, mediante Savia Care son cada vez más sofisticados, lo que permite visualizar lesiones muy pequeñas, en una etapa temprana, y todo eso está disponible en el país.

De lo que hacen e invierten los laboratorios dominicanos con el fin de prevenir y curar enfermedades, no hay datos concisos, puesto que esas empresas mantienen entre sus políticas no revelar sus investigaciones.

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